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Esta iniciativa humanitaria les brindó la posibilidad a 46 familias de recibir ayuda alimentaria, médica y psicológica tras quedar en situación de vulnerabilidad por la emergencia sanitaria por Covid-19.

Fotografía: Jhon Garzón / Prensa Alcaldía de Bucaramanga.


Descargar audio: Natalia Durán, secretaria de Desarrollo Social / Mayelmis Escalona Gil, extranjera beneficiada / Julio César García, extranjero beneficiado. 


Las gestiones humanitarias adelantadas por la Alcaldía de Bucaramanga con la población venezolana no solo se limitaron a los 6.107 traslados voluntarios de esta población migrante, efectuados entre marzo y julio.

Paralelamente a esta actividad, el Gobierno de Juan Carlos Cárdenas, en coordinación con Acnur (la Agencia de la ONU para los Refugiados), Corprodinco y la Compañía de Jesús, brindó atención a 46 familias extranjeras en el albergue temporal Villasuncicón.

Este refugio tenía como objetivo brindar atención integral a la población inmigrante con residencia permanente en la capital santandereana y que, por la pandemia del Covid-19, terminó en situación de vulnerabilidad.

Fue una estrategia, una alianza, que hicimos con las diferentes entidades para poder garantizar hogar a algunas familias que estaban pasando por una dura situación en Bucaramanga, migrantes con vocación de permanecía”, explicó la secretaria de Desarrollo Social, Natalia Durán.

Para seleccionar los perfiles de los beneficiados, de acuerdo con las autoridades locales, además de la vocación de permanencia, se tuvo en cuenta que en el núcleo familiar hubiese niños o mujeres en estado de gestación.

159 ciudadanos venezolanos, de las cuales el 60% eran menores de edad, fueron atendidos en este albergue, localizado en una casa de retiros espirituales de la Compañía de Jesús del barrio Los Pinos, en el oriente de la ciudad.

Esta iniciativa humanitaria, calificada como un éxito por las entidades participantes, inició el pasado 23 de mayo y terminó el 13 de julio.

Se hizo un trabajo de fortalecimiento de la familia, fortalecimiento de valores y la idea es que estas personas, ya terminado el proceso, puedan hacer parte de la oferta de las entidades de cooperación que hay en el municipio para que se puedan seguir beneficiando y continuar con su estadía en Bucaramanga, de manera segura”, agregó la funcionaria del Gobierno Local.

“Nos salvaron de estar en la calle”

Mayelmis Escalona Gil, una de las beneficiadas del albergue temporal Villasuncicón, contó que este valioso proyecto interinstitucional la salvó a ella y a su familia de terminar pernoctando las calles de Bucaramanga, tras quedarse sin ingresos.

Prácticamente nosotros ya íbamos para la calle, no teníamos en donde dormir, no teníamos una estabilidad. Aquí pudimos tener un lugar, un techo, comida y mucha responsabilidad porque aquí nos hemos formado como mejores personas”, señaló la extranjera.

La misma situación vivió Julio César García Rodríguez, de 28 años, quien además agradeció porque en Villasuncicón tuvo la oportunidad de aprender un nuevo arte que le servirá para sostener a su familia en un futuro próximo.

Estoy muy agradecido por la atención. Hemos tenido una alimentación muy buena y nuestra calidad de vida mejoró, gracias a Dios”, dijo el inmigrante.

Por: Daniel Quintero Duarte